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Tajamar de Alta Gracia: el legado hidráulico de los Jesuitas



Alta Gracia no nació de un acto fundacional, sino del agua. En el corazón de esta ciudad serrana se alza una represa silenciosa, el Tajamar, que no sólo domó un arroyo sino que activó un sistema completo de vida, trabajo y fe.


Construido por los Jesuitas en el siglo XVII, el Tajamar no fue un simple depósito de agua: fue el motor que movió un molino harinero, irrigó campos, activó un batán textil y sentó las bases para que la ciudad creciera a su alrededor.


En esta crónica te invito a descubrir cómo esa masa de agua quieta encierra siglos de ingeniería, espiritualidad y organización social. Y, claro, también te cuento cómo fue mi experiencia al navegarlo en hidropedal, con la curiosidad de explorar algo más que paisajes: una infraestructura hecha con ingenio, no con cemento.



¿Qué es el Tajamar de Alta Gracia?

Es una represa artificial construida alrededor de 1659 por la Compañía de Jesús como parte de la Estancia Jesuítica de Alta Gracia. Ubicada en el centro de la actual ciudad, esta obra hidráulica tenía un fin estratégico: acumular agua del arroyo Chicamtoltina para alimentar un sistema agroindustrial que incluía un molino harinero, un batán y una red de acequias para el riego.


El Tajamar fue una solución funcional y elegante. Hecho de piedras unidas con cal y arena, resistió siglos de historia sin tecnología moderna. Hoy es el espejo de agua más antiguo de la provincia de Córdoba y uno de los más cargados de sentido.



El valor simbólico del agua para los Jesuitas

Para los Jesuitas, el agua no era solo un recurso: era una herramienta de organización social. Alrededor del Tajamar no sólo giraba la producción, sino también la vida comunitaria. El agua daba de beber, regaba los sembradíos, y generaba energía para transformar materias primas. El Tajamar fue un punto neurálgico donde se cruzaban fe, ciencia y economía.

El resultado fue una estructura sustentable, autosuficiente y pensada a largo plazo. La obra no sólo perduró, sino que modeló lo que hoy es Alta Gracia.


El Tajamar de Alta Gracia
El Tajamar de Alta Gracia


🔽 Seguí leyendo para descubrir los secretos del sistema hidráulico jesuítico, cómo funcionaba el molino, el rol del batán, y cómo fue mi propia experiencia en esta historia...

El sistema hidráulico jesuítico: una ingeniería sin cemento


Cómo funcionaba el molino harinero


El molino estaba conectado al Tajamar mediante una canaleta o acequia de derivación. El agua descendía por gravedad y movía una rueda hidráulica. Esta, a su vez, accionaba un sistema de engranajes que hacía girar una piedra de molino, con la que se molía el trigo cultivado en las tierras de la estancia.


El resultado era harina, producto esencial tanto para el consumo local como para el comercio regional. La piedra original del molino se conserva hoy en el Museo Nacional de la Estancia Jesuítica.


El paredor del Tajamar
El paredor del Tajamar

El batán jesuita: tecnología textil temprana

Junto al molino funcionaba el batán, una especie de martillo mecánico que, impulsado también por el agua, golpeaba y ablandaba telas o cueros. Era una herramienta importante para el procesamiento de materias primas textiles.

Este dispositivo, poco conocido, muestra cómo los Jesuitas aplicaban soluciones técnicas adaptadas al entorno, sin depender de maquinaria moderna. Era eficiencia ecológica con recursos del lugar.


Acequias y agricultura: riego planificado

Además del molino y el batán, el agua del Tajamar se canalizaba hacia los campos de cultivo mediante un sistema de acequias. Esto permitía un riego constante y medido para hortalizas, frutales y pasturas. Esta red de irrigación muestra que la estancia era más que un templo o una misión: era una unidad productiva integral.


La Estancia Jesuítica: arquitectura y contexto

Visitar el Tajamar sin entrar a la Estancia sería perderse la mitad del relato. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2000, esta construcción resume el modelo socioeconómico y espiritual que los Jesuitas implementaron en la región.

Durante mi visita al museo, pude ver una maqueta del sistema hidráulico, diagramas y piezas originales. Una guía me explicó cómo se coordinaban tareas agrícolas, educativas y religiosas. La estancia no sólo producía bienes: formaba personas.


Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers
Museo Nacional Estancia Jesuítica de Alta Gracia y Casa del Virrey Liniers

Del siglo XVII al presente: Tajamar vivo

Con el paso del tiempo, el Tajamar dejó de ser pieza productiva para convertirse en ícono patrimonial. Fue restaurado, iluminado, y hoy es espacio de recreación, descanso y cultura. Rodeado por árboles, bancos y paseos, es también punto de encuentro y referencia urbana.


En mi caso, no pude remar en kayak como suelo hacer en otros lagos, pero gracias a Antonio, concesionario del hidropedal, pude recorrerlo sobre el agua. Una experiencia tranquila pero poderosa: navegar sobre un espejo que ha visto pasar más de 350 años de historia.


Archivo colaborativo: voces del Tajamar

Una de las joyas escondidas de este lugar es el archivo digital “Buceando en el Tajamar”, un proyecto colaborativo con fotos, testimonios y recuerdos de vecinos de Alta Gracia. Este archivo construye una memoria afectiva del lugar, desde la mirada de quienes lo viven a diario.


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Alta Gracia y su Tajamar: ¿por qué importa?

Porque este pequeño lago artificial sintetiza una forma de habitar, producir y organizar el mundo. Los Jesuitas no solo evangelizaban: diseñaban espacios funcionales, sostenibles y con visión de futuro.

Hoy, el Tajamar sigue ahí, recordándonos que el desarrollo puede partir de lo simple, lo ingenioso y lo comunitario.


Ricardo Explora frente a la Torre del Reloj de Alta Gracia
Ricardo Explora frente a la Torre del Reloj de Alta Gracia


❓ Preguntas frecuentes (FAQ)

1. ¿Cuándo se construyó el Tajamar de Alta Gracia?Alrededor de 1659, como parte del sistema de producción de la Estancia Jesuita.

2. ¿Qué funciones cumplía originalmente?Movía un molino harinero, activaba un batán textil y regaba los campos a través de acequias.

3. ¿Dónde queda?En el centro de la ciudad de Alta Gracia, a unos 36 km de la ciudad de Córdoba.

4. ¿Se puede navegar el Tajamar?Actualmente se puede recorrer en hidropedales, pero no está permitido remar en kayak por normativa local.

5. ¿Es parte de un sitio Patrimonio de la Humanidad?Sí. Forma parte del conjunto de Estancias Jesuíticas de Córdoba, declarado por UNESCO en el año 2000.

6. ¿Hay visitas guiadas o museo?Sí, se puede visitar el Museo Nacional de la Estancia Jesuítica y conocer piezas originales del molino, maquetas, y más.











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