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Contraembalse Arroyo Corto: crónica de una travesía en kayak por el lago que mueve la energía de Córdoba

“Este lago casi no aparece en las guías de turismo, pero forma parte de la central de bombeo más importante de Argentina y una de las mayores de Latinoamérica.”





Entrada por los márgenes

En una provincia donde los diques suelen ser postales, hay uno que esquiva las cámaras. No hay carteles que lo anuncien. Tampoco paradores ni accesos señalizados. Apenas un lago escondido, al pie de un paredón de 44 metros.

El Contraembalse Arroyo Corto no da la bienvenida. Hay que ganárselo.


El intento por llegar desde el paredón principal al lago se frustró rápido: portón cerrado, camino clausurado. Hubo que retroceder varios kilómetros, cruzar nuevamente Amancay y adentrarse por un camino rural que serpentea hacia el oeste. Google Maps había insinuado una bajada. Resultó ser la única.


Y ahí estaba: un espejo de agua en calma, encajonado entre laderas de piedra y monte bajo. Sin carteles, sin gente. Ni un pescador, ni un kayak. Ninguna lancha a motor (están prohibidas). Solo agua, viento y un sol punzante de 35 grados.

El viaje empezaba.


El Contraembalse Arroyo Corto no aparece fácilmente. No hay indicaciones, ni senderos marcados. Lo que sí hay —llegando desde el paredón del complejo— es una tranquera cerrada, reforzada con candado. Detrás, lo que debería ser una bajada al lago. Pero todo acceso formal está bloqueado.



La única forma fue intentarlo por otro lado. Volver hacia Amancay, buscar rutas alternativas. Y sobre el mapa, apenas una huella rural, visible solo desde el satélite, marcaba un posible ingreso desde la otra margen. No era más que un camino de tierra entre pastizales, sin referencias. Pero esa línea difusa en la pantalla se convirtió en la única opción viable.


Tras varios desvíos, entre bifurcaciones sin nombre, apareció un claro. Lo justo: una pendiente hasta la costa, espacio para armar el equipo, y la sensación de haber llegado por donde nadie entra. El agua, inmóvil. El viento, en pausa. A lo lejos, las laderas cerraban el horizonte. La travesía estaba por comenzar.


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⚡ Un lago entre dos mundos

A primera vista, el Contraembalse parece un lago más entre los tantos que salpican la geografía cordobesa. Pero bajo esa calma hay una maquinaria oculta, que conecta montañas, túneles y turbinas para producir electricidad.


Se trata del embalse inferior del Complejo Hidroeléctrico Río Grande, una de las pocas centrales de bombeo reversible de Sudamérica. Durante las horas de menor consumo eléctrico —generalmente por la noche— se activa un sistema de bombeo que eleva el agua desde este lago hacia el Embalse Cerro Pelado, situado 185 metros más arriba.


Durante las horas pico, esa misma agua desciende con fuerza por túneles excavados en la roca y acciona cuatro turbinas de eje vertical alojadas en una monumental caverna subterránea, 226 metros por debajo del nivel superior.


Río Grande - Contraembalse Arroyo Corto (Cordoba)
Río Grande - Contraembalse Arroyo Corto (Cordoba)


La caverna de generación tiene 105 metros de largo, 50 de alto y 27 de ancho, dimensiones que podrían albergar fácilmente la catedral de Córdoba. Allí dentro, los generadores pueden inyectar hasta 750 MW al sistema interconectado nacional. El agua que ya fue utilizada para generar energía vuelve al Contraembalse a través de un túnel de restitución de casi 6 km, donde queda almacenada nuevamente.


Ese ciclo se repite una y otra vez. Cargar. Descargar. Generar. Todo sucede bajo tierra, sin que el paisaje lo delate. Pero basta con mirar el paredón del embalse, y seguir la dirección de los canales de fuga, para intuir lo que late debajo.


🏛️ Del museo al embalse

Para llegar al lago, el camino atraviesa Amboy, un pequeño pueblo serrano que conserva con orgullo su historia. Allí nació Dalmacio Vélez Sarsfield, el jurista que redactó el Código Civil argentino en 1869. Su casa natal funciona hoy como museo, resguardando objetos, libros y documentos que conectan a este rincón serrano con los cimientos legales del país.


Casa natal de Dalmacio Velez Sarsfield, creador del Código Civil Argentino, en un pueblito cordobés llamado Amboy
Casa natal de Dalmacio Velez Sarsfield, creador del Código Civil Argentino, en un pueblito cordobés llamado Amboy

Más adelante, Villa Amancay aparece como una suerte de umbral hacia lo silvestre. Con algo más de 800 habitantes, esta localidad vive del turismo de naturaleza: balnearios sobre el arroyo, caminatas hacia cerros cercanos y la cercanía a los embalses Cerro Pelado y Arroyo Corto. Desde allí parte el camino rural que lleva, tras varias bifurcaciones, al punto de entrada al lago.


🛶 Contraembalse Arroyo Corto

El primer contacto con el agua se dio sin ceremonia. Un descenso precario entre piedras y barro marcó la puesta en marcha. La jornada prometía sol intenso, viento leve y una soledad absoluta.


Durante toda la travesía no se avistaron otras embarcaciones. Ni pescadores, ni kayaks, ni sonido alguno salvo el crujir del agua contra el casco. En algunos tramos, la presencia de Bigúas y patos dio pequeñas señales de vida. Pero el silencio fue el protagonista.


El avance fue lento, con paradas frecuentes para registrar tomas. Desde el agua, el paredón de la presa se muestra imponente, pero sin estridencia. Todo aquí parece diseñado para pasar desapercibido.


Las laderas ofrecen tramos de vegetación cerrada, bahías pequeñas, islotes bajos. Más allá, en la desembocadura del canal de restitución, se percibe el corazón técnico del sistema. No se ve, pero se presiente.


Contraembalse Arroyo Corto
Contraembalse Arroyo Corto

🥾 Del kayak al trekking (y al error)

La navegación incluía más que remar. En una de las bahías al norte del lago, el kayak se acercó a una costa de acceso moderado. Desde allí, comenzaba una corta caminata hacia una caverna artificial, excavada entre las laderas. No figura en mapas turísticos, pero forma parte del sistema técnico del Complejo Hidroeléctrico Río Grande, conectando estructuras internas a través de pasajes que se internan en la montaña.



El sendero no estaba marcado, pero la traza era evidente. La vegetación baja dejaba entrever una grieta oscura, húmeda, profunda. Desde adentro, la temperatura bajaba varios grados. Piedras, barro, y una leve corriente de aire daban la pauta de que no era una formación natural. Era parte del diseño: obra y paisaje integrados.


La exploración duró apenas unos minutos. El objetivo era documentar, observar, registrar. Pero el regreso trajo una complicación inesperada: una de las sandalias náuticas se rompió. No hubo otra que descender prácticamente descalzo, entre piedras filosas, charcos y pastizales secos. La marcha se volvió lenta, cuidadosa.


No fue grave. Pero sí revelador. Cuando se sale al terreno con múltiples equipos, cámaras, soportes y herramientas de registro, un detalle tan simple como el calzado puede definir el ritmo —y el ánimo— de la jornada. Lo que parecía una breve caminata técnica terminó siendo una advertencia muda: prepararse bien es parte de respetar la exploración.


🕐 ¿Y si era para dos días?

La estimación inicial apostaba a una travesía de unas horas. Pero filmar en múltiples formatos, cambiar de cámara, buscar encuadres, preparar el dron, verificar el audio... Cada una de esas acciones multiplica los tiempos.


El recorrido se volvió más extenso, más complejo. El regreso fue apurado, con el sol bajando y el viento cambiando. Y ahí surgió la certeza: este tipo de expediciones no se ajusta al reloj.


Una jornada hubiera sido ideal con una noche de campamento, para dejar que el tiempo fluya como el agua. Y volver a remar al amanecer.


🌊 El río que sigue su curso

Desde el extremo oriental del embalse, el Río Grande continúa su camino. Ya no como parte de un sistema cerrado, sino como curso libre, aunque regulado. Aguas abajo, el río alimenta el Embalse Río Tercero, y más adelante se convierte en el Río Ctalamochita, uno de los sistemas hídricos más importantes de Córdoba.


Este tramo intermedio, entre lo técnico y lo natural, guarda una belleza tranquila. El río, de caudal moderado y aguas claras, atraviesa zonas donde el turismo es más frecuente, con campings, playas y senderos. Pero todo comienza aquí: en esta cuenca alta, donde el agua es aún joven y limpia.


Tramo del Rio Grande sobre el Contraembalse Arroyo Corto
Tramo del Rio Grande sobre el Contraembalse Arroyo Corto



Epílogo: lo bueno, lo malo, lo que queda

📌 Lo bueno

  • La belleza cruda del entorno, sin intervención masiva.

  • Remar en un espacio técnico, con historia e ingeniería silenciosa.


📌 Lo malo

  • Accesos cerrados, sin señalización ni infraestructura.


📌 Lo que queda

Un lago que no busca ser admirado, pero merece ser comprendido. Porque no se trata solo de un paisaje: se trata de un nodo vital de agua y energía que permite encender hogares, regar campos y sostener comunidades.


🌍 Recomendaciones para visitar

  • Acceso: desde Villa Amancay, por camino rural de ripio. El ingreso por el paredón está cerrado.

  • Navegación: solo embarcaciones sin motor. Evitar zonas cercanas a estructuras operativas.

  • Residuos: llevarse toda la basura. No hacer fuego.

  • Seguridad: usar chaleco, llevar agua y protección solar. Atención al viento y a cambios de clima.


📹 Ver el capítulo completo

👉KAYAK EN CÓRDOBA: explorando la batería de agua del Contraembalse Arroyo Corto" >> https://youtu.be/m4Nr-1vb5ds


🗺️ Ruta de la travesía

👉 Disponible en Wikiloc: https://loc.wiki/t/244955840/p/145206038?wa=iw




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